Cireneos                                El Amanecer del Viernes Santo,

                                              irradia de fe este noble suelo,

                                              cuando de Santo Domingo sale,

                                           bendita imagen de Jesús el Nazareno.



Allí donde corre el agua

y se hace música y rezo

al cruzar Santo Domingo,

y donde patinó el tiempo

las arcadas y las losas

del histórico convento,

hay un Cristo dulce y cárdeno

un Cristo viril y tierno,

que te mira y te pregunta

si quieres ser Cireneo

que le ayude a compartir

la cruz de tantos excesos

que unos hombres modelaron

a merced de sus deseos.

Hay un Cristo que te mira

dispuesto a ascender de nuevo

hasta las cimas más agrias

para sufrir en su cuerpo

por las culpas de los otros

los más atroces tormentos.

Y cada Octubre al correr,

calle abajo, los primeros

chaparrones, recordamos

que hay un Cristo Nazareno

que empieza a hacer su camino

y espera a los cireneos

que le ayuden a aliviar

la cruz de los sufrimientos.

Silencio, ya pasa Jesús el Nazareno,

en una cálida y hermosa mañana,

piadosa feligresía, devotas miradas

inundan de fervor la plaza de Casañas.

Señor, queremos salir hoy a tu encuentro,

por nuestras bellas calles empedradas

históricos basaltos, que el Viernes Santo,

revisten de fe la Villa de la Orotava.

Queremos hoy seguir tus pasos

y pedirte Señor que seas guía,

divina fuente de amor y tolerancia,

fortaleza y pilar de nuestra vida.

Ayúdanos a ser como Simón de Cirene,

en la lucha y en la entrega de cada día

y haz que brote de nuestro corazón

solidarios sentimientos de fraternidad y armonía.

Déjanos contemplar tu bendito rostro,

en el santo lienzo de la Verónica impreso,

y haznos comprender que compartiendo con amor

llegaremos a las puertas del paraíso eterno.

 

 

Víctor Rodríguez Jiménez. (Sacerdote Salesiano)

Desiderio González Palenzuela.

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